"Confía en el Señor y haz el bien; así podrás vivir feliz y disfrutar de las maravillas que Dios tiene guardadas para ti.
Disfruta sirviendo al Señor y Él te dará lo que necesites".

Salmos 37:3-4

 


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Jesús, la Vid Verdadera

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Juan 15:1-17 »Yo soy la vid verdadera, y mi Padre es el labrador. Toda rama que en mí no da fruto, la corta; pero toda rama que da fruto la poda para que dé más fruto todavía. Ustedes ya están limpios por la palabra que les he comunicado. Permanezcan en mí, y yo permaneceré en ustedes. Así como ninguna rama puede dar fruto por sí misma, sino que tiene que permanecer en la vid, así tampoco ustedes pueden dar fruto si no permanecen en mí."

»Yo soy la vid y ustedes son las ramas. El que permanece en mí, como yo en él, dará mucho fruto; separados de mí no pueden ustedes hacer nada. El que no permanece en mí es desechado y se seca, como las ramas que se recogen, se arrojan al fuego y se queman. Si permanecen en mí y mis palabras permanecen en ustedes, pidan lo que quieran, y se les concederá. Mi Padre es glorificado cuando ustedes dan mucho fruto y muestran así que son mis discípulos.
»Así como el Padre me ha amado a mí, también yo los he amado a ustedes. Permanezcan en mi amor. Si obedecen mis mandamientos, permanecerán en mi amor, así como yo he obedecido los mandamientos de mi Padre y permanezco en su amor. Les he dicho esto para que tengan mi alegría y así su alegría sea completa. Y éste es mi mandamiento: que se amen los unos a los otros, como yo los he amado. Nadie tiene amor más grande que el dar la vida por sus amigos. Ustedes son mis amigos si hacen lo que yo les mando. Ya no los llamo siervos, porque el siervo no está al tanto de lo que hace su amo; los he llamado amigos, porque todo lo que a mi Padre le oí decir se lo he dado a conocer a ustedes. No me escogieron ustedes a mí, sino que yo los escogí a ustedes y los comisioné para que vayan y den fruto, un fruto que perdure. Así el Padre les dará todo lo que le pidan en mi nombre. Éste es mi mandamiento: que se amen los unos a los otros.”

Jesús hablando a sus discípulos, les da un ejemplo usando la figura de una parra, diciendo: “Yo soy como la vid y mi Padre (Dios) es el que la cuida”.  Dentro del cuidado que tiene, observa como la vid se va desarrollando.  Lo que Él espera, es una buena cosecha, con frutos apetecibles y sanos.  Pero si ve que alguna de sus ramas no está cumpliendo su cometido, es decir, dar fruto, la va a cortar y obviamente se secará y sólo servirá para el fuego.  En cambio, si da fruto, la podará para que se fortalezca más.

Así ocurre con el creyente.  Si da fruto va a ser más bendecido y contará además, con la ayuda del Espíritu Santo.

Ahora, si el creyente tiene consciencia de lo que Dios le dice y hace vida la Palabra, como resultado tendrá un corazón limpio y pondrá su vida al servicio de Dios. La unión entre tú y el Señor, es la unidad perfecta.   Y es la única forma de dar buenos frutos o respuestas positivas a Dios.  Se reitera, que la única forma de dar fruto, es estando unido a Dios.

Caso contrario, si nuestra vida la humanizamos, viviendo conforme a nuestros deseos, finalmente nuestra vida ha sido estéril, sin fruto, y pasaremos por este mundo sin ningún propósito, y al igual que esas ramas, no serviremos sino para ser echado al horrendo fuego.

En cambio, si permanecemos unido a Dios, fieles a las enseñanzas que se nos da a través de la Palabra, podremos pedir a Dios por las necesidades que tenemos, ya que lo que pediremos, lo haremos con sabiduría y entendimiento, conforme a lo que Dios sabe que necesitamos y que nos hará bien.

Dios se complace y recibe honor, cuando realmente somos sus discípulos.  Ese amor que tiene Jesús por nosotros, es el mismo amor que tiene el Padre por Él.  Una señal de que amamos al Señor, es obedecer sus mandamientos y así permaneceremos en su amor.

El gran mandamiento de Dios es: “que nos amemos los unos a los otros, como Él nos ha amado”.  La grandeza del amor, es dar la vida por sus amigos, tal como lo hizo Jesús con nosotros.  Si queremos tener su amistad, debemos hacer lo que Él nos manda.

El Señor nos ha dado a conocer los planes que tiene para nosotros.  Y también nos ha dado la ayuda para lograrlo: el Espíritu Santo.  No es que nosotros le hayamos amado, sino, que Él nos amó primero.  No es que nosotros le escogimos a Él, sino que Él nos  escogió primero.

Lo que espera el Señor de nosotros, es que demos mucho fruto y ese fruto perdure.  Como hay una demanda, también hay una promesa.  Si ustedes cumplen, el Padre nos concederá todo lo que pidamos en el nombre de Jesucristo.
NOTA: Entendiendo que lo que pidamos, será conforme a la voluntad del Señor.  Y Él siempre va a querer lo mejor para nosotros.

Finaliza este pasaje con una petición de Dios, que por lo que yo entiendo, nos dice: “Ámense como hermanos que son, sujétense los unos a los otros; como iglesia usen los dones que les he dado, para provecho del cuerpo.  Respétense la gracia de cada uno, las cuales yo les he dado, para provecho del cuerpo. Respétense la gracia de cada miembro, complementándose con los dones recibidos.*  No queramos hacer lo que Dios no nos ha mandado, pero sí, hagamos lo que Dios nos ha mandado.

El amor a Dios, va junto con amarle y obedecerle.  Si le obedezco es porque le amo, si no le obedezco, es porque no le amo.


ALGUNAS PALABRAS QUE SON CLAVES EN ESTE RELATO:

  • Estamos limpios por la Palabra.
  • Seguimos unidos a Cristo.
  • Sin estar unido a Cristo no se puede dar fruto.
  • Permanecer fieles a la Palabra.
  • Verdaderos discípulos (los que dan fruto)
  • Nos llama “amigos” si hacemos lo que Él nos manda.
  • Él nos escogió a nosotros; no nosotros a Él. Y nos escogió para que demos mucho fruto.
  • El fruto que demos, debe perdurar.
  • Ámense unos a otros.
  • Limpios por la Palabra:  la Palabra de Dios es esperanza y vida. Romanos 10:8-10 “ ¿Qué afirma entonces? «La palabra está cerca de ti; la tienes en la boca y en el corazón.» Ésta es la palabra de fe que predicamos: que si confiesas con tu boca que Jesús es el Señor, y crees en tu corazón que Dios lo levantó de entre los muertos, serás salvo. Porque con el corazón se cree para ser justificado, pero con la boca se confiesa para ser salvo.”
  • Unidos a Cristo: Antes de la caída del hombre, éste estaba en comunión con Dios.  Después del pecado, hubo una desvinculación.  Fue necesario Jesucristo para religarnos nuevamente con Dios
  • Juan 1:1-5 “En el principio ya existía el Verbo, y el Verbo estaba con Dios, y el Verbo era Dios.  Él estaba con Dios en el principio.  Por medio de él todas las cosas fueron creadas; sin él, nada de lo creado llegó a existir. En él estaba la vida, y la vida era la luz de la humanidad.  Esta luz resplandece en las tinieblas, y las tinieblas no han podido extinguirla."
  • Sin Cristo no hay frutos.  Y si los hay, no son frutos que glorifican a Dios. Mateo 7:17-20 “ Del mismo modo, todo árbol bueno da fruto bueno, pero el árbol malo da fruto malo. Un árbol bueno no puede dar fruto malo, y un árbol malo no puede dar fruto bueno. Todo árbol que no da buen fruto se corta y se arroja al fuego. Así que por sus frutos los conocerán.
  • Permanecer fieles a la Palabra (Escritura):
  1. Obedecer a la enseñanza de la Escritura.
  2. Interpretarlas inspirada por el Espíritu Santo – El Espíritu es el que revela la Palabra.
  3. Leer sin el Espíritu, es entenderla intelectualmente.
  4. Sacar un texto de un contexto, es un pretexto.
  5. No agregar, ni quitar nada a la Escritura.
  • Verdaderos discípulos: Dan frutos.

Podríamos enumerar muchas cosas, acerca de lo que el Señor espera de sus discípulos. Ejemplo: Vivir en santidad; compromiso con la iglesia; que nuestra familia funcione como Dios quiere; obedientes a Dios; sabios, pero con la sabiduría que viene de Dios; que los matrimonios estén sujetos a la enseñanza del Señor; que los esposos amen a sus esposas; que las esposas se sujeten a los esposos como al Señor; que los hijos respeten a sus padres; que haya temor de Dios; que las jovencitas o señoritas de la iglesia, lleguen virgen al matrimonio; que el varón se guarde para su esposa; que las jóvenes que van a contraer matrimonio, tengan por lo menos, nociones de cocina, sepan lavar, planchar, sepan tomar una aguja para cocer un botón.  Pero no diré, ni hablaré más de esto, pero terminaré leyendo dos textos de la Escritura:

Efesios 2:8-10 “Porque por gracia ustedes han sido salvados mediante la fe; esto no procede de ustedes, sino que es el regalo de Dios, no por obras, para que nadie se jacte. Porque somos hechura de Dios, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios dispuso de antemano a fin de que las pongamos en práctica."


1° Pedro 1:17-19 “Ya que invocan como Padre al que juzga con imparcialidad las obras de cada uno, vivan con temor reverente mientras sean peregrinos en este mundo. Como bien saben, ustedes fueron rescatados de la vida absurda que heredaron de sus antepasados. El precio de su rescate no se pagó con cosas perecederas, como el oro o la plata, sino con la preciosa sangre de Cristo, como de un cordero sin mancha y sin defecto."

Biblia de referencia Nueva Versión Internacional.

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